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ENZO TROSSERO

El tipo de jugador que la gente idolatra porque deja el alma en la cancha: guapo, guerrero, fuerte, ganador. Pero, al mismo tiempo, de excelentes atributos técnicos: buen dominio del balón, mortífera pegada de zurda y muy buen cabezazo. Era la salida obligada del equipo: el arquero se la entregaba al borde del área grande y allí salía Enzo, cabeza levantada, dominando la situación, hasta llegar a la mediacancha o aún pasandola para entregar la pelota al compañero mejor ubicado.
Su gran sentido ofensivo le permitió, siendo zaguero, anotar 55 goles en 308 partidos. Jugador ideal para partidos clásicos o finales difíciles, en cualquier cancha. Un recuerdo lo pinta entero: en la semifinal del Campeonato Nacional 1978, contra Talleres, en Córdoba (partido de enorme rivalidad), recibio un terrible planchazo en la ingle izquierda al minuto de juego que le produjo una hematoma mayor aún que una pelota de tenis. Más de un jugador hubiese abandonado el campo de juego; Trossero fue la gran figura de la cancha, marcó el gol del empate con un impresionante tiro libre e Independiente, que perdía 1-0 desde el arranque mismo, se impuso 2 a 1. Ese era Enzo Trossero y por eso fue un ídolo enorme de la hinchada.
Enzo nació en Esmeralda, Provincia de Santa Fé, el 23 de mayo de 1953 y comenzó en Sportivo Belgrano se San Francisco, Córdoba. Luego pasó a Colón, de Santa Fé, y en 1975 llegó a Independiente, donde tuvo dos etapas: desde 1975 a 1979, cuando fue transferido al Nantes, de Francia, y desde 1981 a 1985. En ese lapso conquistó tres títulos argentinos (1977-78 y 83), una Copa Libertadores (1984) y una Intercontinental (1984). En la edición especial que la revista "El Gráfico" publicó con motivo de los 90 años de Independiente, el prestigioso semanario lo ubica juanto a su gran compañero Hugo Villaverde como los dos mejores zagueros de la historia roja.