MANUEL SEOANE

Si Jorge Brown del legendario Alumni fue el primer supercrack
del fútbol argentino, el genio de la prehistoria de nuestro fútbol que va de
1890 a 1910, Manuel Seoane puede considerarse el Maradona del amateurismo. Fue
sin dudas la figura cumbre de todo ese gran ciclo. Y aunque en 1925 actuó en el
Porvenir, toda su carrera está ligada a Independiente, donde se graduó como el
primer gran ídolo rojo.
Nacido en Avellaneda el 19 de marzo de 1901, ingresó a la División Intermedia
de Independiente a fines de 1920 y a los pocos días hizo su debut en Primera
frente a River Plate. Ese mismo día, a su lado también hizo su estreno otro
fenómeno del fútbol mundial y de los Diablos Rojos: Raimundo Orsi. Su
excepcional sentido del gol, la picardia de su juego y su guapeza hicieron de
Seoane rápidamente el niño mimado de la parcialidad roja y lo llevaron
enseguida a las distintas selecciones nacionales.
En el "Libro del Futbol", editado por Editorial Abril en 1975, lo
definen como el delantero argentino más completo y espectacular entre 1922 y
1932 y lo rememoran en una ficha técnica que vale la pena reproducir:
"Perfecta concepción estratégica del juego. No fue un técnico eximio ,
pero estuvo lo suficientemente dotado para gambetear con rara facilidad,
realizar pases de perfecto destino tanto en el juego corto como en el largo y
conducir la pelota con absoluta seguridad. Muy buen remate con ambas piernas, ya
sea con potencia o colocando el balón. Extraordinario en el jeugo de alto.
Guapo en los entreveros. Gran personalidad con cualquier camiseta y en cualquier
escenario. Increíble picardía para desorientar al rival y sacar partido de
diferentes situaciones".
A causa de un incidente que le costó una larga suspensión, para que no
perdiera su forma física dado que tenía problemas de peso (le decian
carinosamente "La Chancha", pese a lo cual tenía una agilidad
prodigiosa), Independiente lo dio a prestamo a El Porvenir que militaba en la
Asociación Argentina. Allí sí podía actuar. En ese tiempo fue autorizado
para intergrar el equipo de Boca Juniors en su famosa gira por Europa y resultó
el maximo artillero con 16 goles. En 1926, reincorporado a Independiente, fue
campeón -igual que en 1922- integrando la fabulosa delantera con Canaveri, Lalín,
Ravaschino y Orsi.
En la última fecha del torneo de 1932, coincidentemente frente a River Plate,
se retiró del futbol. En 1934 se realizó un partido en su homenaje y se le
obsequió una casa por sus extraordinarios servicios prestados a la divisa roja.
Falleció el 21 de agosto de 1975, en Quilmes.