MIGUEL ANGEL SANTORO

Como Raúl Bernao, Daniel Bertoni, Manuel Seoane o Gustavo López,
Miguel Angel Santoro tuvo la peculiaridad de ser ídolo e hincha de
Independiente. Lo amaron desde pibes y fueron amados cuando grandes.
Nacido en Sarandí el 27 de febrero de 1942, hijo de un recordado arquero de
Ferro Carril Oeste, "Pepe" soñaba con llegar al arco rojo. Y junto a
Osvaldo Mura, Raul Bernao, Roberto Santiago y otros pibes del barrio fueron a
probarse y quedaron en la novena división. El debut en Primera se produjo en
1962 (vs. Argentinos Juniors, 0-0), y allí comenzó un largo idilio con el público
rojo. Desde los tiempos de Fernando Bello el hincha no se veía tan identificado
con un arquero como Santoro. Y justamente rivaliza con aquel el sitial de mejor
arquero de la historia de Independiente.
En su primer año continuado en Primera Division -1963- se consagró campeón
argentino. Y en el segundo terminó de afirmarse cuando le cupo una actuación
consagratoria en la final de la Copa Libertadores frente a Nacional de
Montevideo. Allí se recibió de ídolo. Al año siguiente fue nuevamente
decisivo al contener un penal en la semifinal frente a Boca Juniors. Y así fue
toda su carrera, hasta fines de 1973, cuando fue transferido al Hércules, de
España. Sobrio, ganador, de buena colocación y extraordinaria seguridad de
manos, tenía la particularidad de los mas difíciles. Y por encima de sus
grandes cualidades técnicas estaba su indiscutible amor por los colores, que se
convertía en un recurso más. A su regreso de España, donde también dejó
gratos recuerdos, "Pepe" fue director técnico de Independiente en
Primera División (1980) y luego director de las Divisiones Inferiores. En su
extensa campaña independientista, Santoro conquistó cuatro títulos argentinos
(1963-67-70-71), cuatro Copas Libertadores (1964-65-72-73), una Copa
Intercontinental (1973) y una Interamericana (1972).
A tantos años de su despedida, su recuerdo se mantiene intacto en el alma de
los hinchas y siempre en las tribunas alentando como lo que siempre fue: un
apasionado de la divisa roja.