RUBEN NAVARRO
Representa como pocos el símbolo del amor a la camiseta, la
defensa de los colores aún en las circunstancias mas ásperas. El público lo
adoró porque entendió que defendía como nadie sus ilusiones, sus sueños, su
orgullo.
Hasta la fenomenal aparición de Hugo Villaverde, en 1976, Ruben Marino Navarro
encabezaba las preferencias como el mejor zaguero central de todos los tiempos
de Independiente. Los más veteranos lo igualaban con el "vasco de
hierro", Fermín Lecea, otro que dio tanto por la causa roja. Acaso la
definición más perfecta del santiagueño la haya dado Alcídes Silveira,
notable defensa uruguayo que brilló en Independiente entre 1960 y 1962 y que
fue su compañero: "Nunca ví -dijo Cacho- una persona tan fuerte física y
mentalmente como Navarro. Tenía intervenciones tan temerarias que asustaba a
propios y extraños". Y vale aclarar que Silveira, hombre de fuertísimo
temperamento, actuó en el fútbol uruguayo, en España y también en Boca
Juniors.
Nacido en La Banda, Santiago del Estero, el 30 de marzo de 1933, se inició en
las Divisiones Inferiores de Independiente y debutó en Primera División en
1952 ante Banfield. Como buen producto de la cantera, mostró a lo largo de su
carrera un cariño excepcional por el club. Dos anécdotas valen para pintar
quien era "Hacha Brava", como lo bautizó el público. Una tarde,
frente a San Lorenzo, en una jugada en el área roja, Navarro quedó en el suelo
y la pelota boyando en el punto del penal, servida para el remate de José
Sanfilippo; ante la inminencia de la caída de su valla y sin otro recurso para
evitarlo, Navarro puso la cabeza contra la pelota en actitud temeraria. Y no fue
gol. La otra fue en Rosario, cuando un delantero de Central le fracturó la
pierna. Mientras era llevado en camilla, dolorido, la hinchada roja vivo su
nombre y Navarro, levantando su brazo derecho con el puño cerrado la saludó en
actitud serena y varonil, como diciendo "Tranquilos, no es nada".
"Hacha Brava" fue campeón argentino en 1960 y 1963 y campeón de la
Copa Libertadores en 1965. No participó del título de 1964 debido justamente a
la convalescencia de la mencionada lesión. Se alejó en 1966 para ir a jugar en
Canadá pero volvió para ocupar diversos cargos en el departamento de
Divisiones Inferiores, como corresponde a quien tanto ha hecho por la grandeza
del club. Un inolvidable, grabado a fuego en el alma de los independientistas.