RICARDO BOCHINI

El jugador cumbre, el genio, el hombre predestinado para las
grandes hazañas, el ganador. Por un motivo o por otro, se torna verdaderamente
difícil comparar su gigantesca dimensión de ídolo con cualesquiera de los
otros muchos fenomenales cracks rojos.
De incomparable talento es el de mayor trayectoria en toda la historia de
Independiente: 20 temporadas entre 1972 y 1991. En ellas actuó en 638 partidos
oficiales de campeonato, sin contar la enorme cantidad de encuentros por copas
internacionales, giras y partidos amistosos, con los cuales debe rondar los
1.000 partidos. Excepción hecha de la Seleccion Nacional, nunca vistió otra
camiseta que no fuera la roja, síntoma de total fidelidad. También ha sido
quien más títulos acumuló: 13. Cuatro campeonatos argentinos, cuatro
Libertadores, 2 Intercontinentales y 3 Interamericanas. Aún sin ser un
goleador, es el cuarto artillero de todos los tiempos en el club con 97
conquistas de campeonato, que agregadas a las 11 que anotó en las distintas
copas, llevan la marca a 108, altísima para un hombre que se dedicaba a armar
juego y a preparar goles para que otros los convirtieran. Con un aditamento muy
especial: en una final de copa, de campeonato, en un gran clásico frente a Boca
Juniors, River Plate o Racing Club, en la instancia decisiva que podía hacer
feliz a toda la legión independientista, el gol lo marcaba Bochini. Asi de
grande. Pero por encima de todas las estadísticas está el genio, el talento
inmenso de un jugador único, distinto a todos. El del toque magistral, la
gambeta hacia adelnte, la pared perfecta, el pase gol, el conductor inteligente,
el crack que jamás tuvo miedo en una cancha por difícil que fuera el partido,
el hombre que siempre creyó que todas las jugadas podían terminar en gol y que
todos los partidos eran ganables.
Ricardo Enrique Bochini nació en Zárate el 25 de enero de 1954, ingresó en la
séptima division de Independiente y el 25 de junio de 1972, frente a River
Plate, hizo su debut en Primera. Pocos futbolistas en la historia han hecho
tanto por un club como Bochini por Independiente. Su relación con el hincha es
absolutamente indestructible, cimentada en amor incondicional por un lado, y en
entrega sin reservas por el otro. Porque pocas veces un jugador fue tan decisivo
en los triunfos de su club, sus dos décadas de alegrías sembraron miles de
nuevos hinchas rojos.