DANIEL BERTONI

En realidad es Ricardo Daniel Bertoni, pero para no confundirlo
con Bochini, comenzaron a llamarlo Daniel, y así quedó para siempre. Un grande
de la historia, asociado indefectiblemente al genio de Bochini. Porque hasta su
llegada a Independiente se produjo por su entendimiento futbolístico con el
Bocha.
Días después de cumplir 17 años debutó en la Primera Division (categoria
"B") con Quilmes. Y de inmediato fue llamado a la Seleccion Juvenil
que se preparaba para el Torneo de Cannes. Allí se encontro con Bochini, que
venía de Independiente. Fue como si hubiesen jugado juntos toda la vida. El
primer partido de práctica, en cancha de River Plate, deslumbraron al
entrenador Ruben Bravo. Unos días más tarde, en cancha de Vélez Sársfield,
como preliminar de un encuentro decisivo por el título de 1972 que disputaron
River y San Lorenzo, la Selección se despidió del público antes de viajar a
Francia. Con el estadio lleno, Bochini y Bertoni dieron una exhibición
inolvidable que enloqueció al público. Bertoni marcó tres goles y Bochini
dos. En la primera pelota del partido se fueron tocando en pared desde la media
cancha y la jugada terminó en gol de Bochini. Allí se abalanzaron todos los
clubes en procura del pase de Bertoni, pero prevaleció Independiente y formó
la temible dupla que, a partir de 1973, enfervorizó a la hinchada roja durante
cinco temporadas. Potente, hábil, de impresionante remate con ambas piernas por
potencia y justeza, veloz, goleador, Bertoni fue un delantero de esos que
aparecen muy de tanto en tanto en el fútbol. Y resultó la combinación
perfecta para el genio creador de Bochini.
Sus paredes antológicas, matemáticas, plenas de vivacidad y sentido ofensivo,
están entre los mejores recuerdos del público independientista. Nacido en Bahía
Blanca el 14 de marzo de 1955, debutó en la Primera División de Independiente
el 6 de mayo de 1973 frente a Velez Sarsfield (2-2). Finalizó su ciclo en el
histórico encuentro en Cordoba, frente a Talleres, el 25 de enero de 1978
cuando Independiente se consagró campeón jugando con 8 hombres. Luego fue
transferido al Sevilla, de España, y más tarde triunfó en Italia. Fue campeón
mundial con Argentina en 1978 y es uno de los que contribuyó enormemente a
ratificar el mote de Diablos Rojos que ostenta el club, por la diabólica
habilidad de sus atacantes a lo largo de la historia.
Antes de partir, Bertoni ganó con la camiseta roja (su único club en la
Argentina) un campeonato nacional (1977), tres copas Libertadores, una
Intercontinental y tres Interamericanas.