FERNANDO BELLO

El "Tarzán" del arco rojo, considerado por muchos el
mejor en toda la historia de Independiente en ese puesto, pese a haber actuado
hace tanto tiempo. Lo que revela su enorme grandeza. Llegó en 1933 de su
Pergamino natal y de inmediato se convirtió en titular indiscutido del puesto.
De magníficas condiciones naturales, gran físico, excelente ubicación,
extraordinaria seguridad de manos, notables reflejos y una serenidad asombrosa
frente al peligro inminente del gol.No lo veían bien sólo los hinchas rojos, rápidamente
llegó a la Selección Nacional donde jugó mucho tiempo. Fue uno de los pocos
que logró detenerle un penal a Bernabe Ferreyra, el célebre cañonero de River
Plate cuyos remates doblaban las manos de los arqueros.
Respaldo fundamental para aquél fabuloso equipo campeón de 1938 y 1939 y
miembro del infranqueable terceto posterior con Lecea y Coletta. Su idolatría
se robusteció también con su carisma y con su figura elegante. Por ello desde
hace muchos años, la tribuna de damas del estadio lleva su nombre. Se convirtió
en entrenador del equipo por decantación: su hombría de bien, su palabra
sensata y su juicio certero eran ideales para el puesto. Nito Veiga, jugador
campeón en 1948 y posteriormente entrenador de mérito en Independiente,
recuerda: "Pasabamos horas enteras en la concentración, debajo de la
tribuna Cordero, escuchando los consejos de Fernando Bello". Un grande, un
patriarca inolvidable y un elegido por el público.